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SUPERNOVA MEDIAVAL

Escrito por astroelche 04-07-2008 en General. Comentarios (0)

'Hubble' ha capturado imágenes de los restos de una supernova que explosionó en la Vía Láctea hace unos 8.000 años luz. Esta fotografía corresponde a una pequeña parte del remanente de la denominada SN 1006.

 

Restos de la supernova SN 1006. (Foto: NASA)

La supernova SN 1006 fue visible para el ojo humano. Su origen se encuentra en la agonía de una estrella enana situada a unos 7.000 años luz, y que observadores europeos, africanos y orientales detectaron el 1 de mayo del año 1006.

Este objeto fue durante semanas el más brillante del cielo (tras el Sol y la Luna), y fue visible incluso de día. Poco a poco su luz se fue atenuando, y continuó siendo visible a simple vista aún durante dos años y medio tras la explosión.

Esta capa externa de la supernova se ha estado expandiendo a una velocidad media de unos 30 millones de km/h. Actualmente su velocidad se ha reducido a unos 10 millones de km/h.

Para Alfred Rosenberg, Asesor Científico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), hay diferentes variables que hacen lograr esta espectacular imagen. Por un lado, "debido a su relativa cercanía y energía invertida en su explosión, la supernova SN 1006 puede que haya sido la supernova más brillante de la historia". Además, "con el 'Hubble' tenemos la ventaja añadida de que se encuentra fuera de la atmósfera, evitando sus turbulencias y obteniendo imágenes más nítidas", según Rosenberg.

Otro aspecto que destaca este experto sobre la imagen es que "se aprecian algunas estrellas de nuestra galaxia (puntos "blancos") y un gran número de galaxias (manchas y puntos más amarillos)".

El Telescopio Espacial Hubble es un proyecto internacional de cooperación entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), en órbita desde 1990.

 

(Fuente: El Mundo)

LOS DOS BRAZOS DE LA VIA LACTEA

Escrito por astroelche 06-06-2008 en General. Comentarios (0)

La Vía Láctea, la galaxia que alberga a la Tierra, tiene dos brazos de estrellas y no cuatro como creían hasta ahora los astrónomos, según revelan las imágenes proporcionadas por el telescopio espacial ‘Spitzer’ de la NASA.

La teoría de los cuatro brazos estelares había sido imposible de confirmar hasta ahora debido, precisamente, al hecho de que la Tierra se encuentra en el interior.

Pero ahora el ‘Spitzer’ ha proporcionado “una nueva base para reconsiderar toda la estructura de la Vía Láctea", manifestó Robert Benjamin, astrónomo de la Universidad de Wisconsin.

“Ahora seguiremos corrigiendo nuestro cuadro galáctico de la misma forma en que los primeros exploradores que navegaban por el mundo corregían sus mapas", señaló Benjamin en un informe presentado ante la Sociedad Astronómica de EEUU.

Desde 1950 los astrónomos contaban con modelos basados en observaciones de los gases cósmicos de la galaxia que sugerían una estructura en espiral con cuatro brazos de estrellas llamados Norma, Scutum-Centauro, Sagitario y Perseo. Nuestro Sol se encuentra entre Perseo y Sagitario.

Durante muchos años se crearon mapas de toda la galaxia sobre el estudio de una sección o con un solo método, explicó Benjamin. “Desafortunadamente, cuando se comparaban los modelos éstos no coincidían. Era como estudiar a un elefante con los ojos vendados", comentó.

Pero las observaciones mediante instrumentos infrarrojos realizadas en el decenio pasado llevaron a reconsiderar esas estructuras. Gracias al ‘Spitzer’, los astrónomos consiguieron ahora tener un cuadro mucho más amplio de la galaxia con un mosaico de 800.000 piezas que incluye 110 millones de estrellas. Para profundizar esas observaciones, Benjamin desarrolló un software que le permitió contar las estrellas y medir la densidad estelar. Cuando su grupo dirigió la vista hacia Scutum-Centauro, constató, como se esperaba, un aumento en el número de estrellas.

Pero al enfocarse en Sagitario y en Norma, no hubo tal aumento estelar. Perseo está en el extremo opuesto de la galaxia y no se puede ver en las imágenes del ‘Spitzer’.

“Ese descubrimiento confirma que la Vía Láctea tiene dos brazos, Scutum-Centauro y Perseo, que tienen enormes densidades con estrellas jóvenes y brillantes, así como estrellas viejas", señaló Benjamin.

“Ahora podemos unir estos brazos, como si fueran piezas de un rompecabezas y podemos establecer su estructura, posición y ancho por primera vez", agregó.

 

(El Mundo)

 

"SAGITTARIUS A" BRILLÓ HACE 300 AÑOS

Escrito por astroelche 01-06-2008 en General. Comentarios (0)

Un equipo de astrónomos japoneses ha descubierto que hace tres siglos una inmensa llamarada afloró desde el agujero negro central de nuestra galaxia. El hallazgo realizado mediante el observatorio espacial XMM-Newton de la ESA, así como otros satélites japoneses y de la NASA, ha ayudado a resolver un misterio que se resistía a los astrónomos desde hace largo tiempo: la quiescencia del agujero negro supermasivo central de la Vía Láctea.

 

 El agujero negro conocido como Sagittarius A* es un auténtico gigante que contiene el equivalente a cuatro millones de veces la masa del Sol. Sin embargo, la energía irradiada desde sus proximidades es millones de veces más débil que la radiación emitida desde los agujeros negros centrales de otras galaxias. Un gigante dormido que descansa, tal como ahora se ha comprobado, tras una gran explosión.

 

 Las observaciones realizadas entre 1994 y 2005 revelan que unas nubes de gas cercanas se encienden y apagan velozmente en rayos X, como respuesta a los pulsos de rayos X que emanan justo desde el exterior del agujaro negro. Cuando el gas se desliza girando en espiral hacia el oscuro centro adquiere temperaturas de millones de grados y emite así rayos X. La intensidad de esta radiación será mayor cuanta más materia se acumule cerca del agujero negro. Estos pulsos de rayos X tardan 300 años en recorrer la distancia entre el agujero negro y una gran nube denominada Sagittarius B2, por lo que esta nube responde a eventos que pudieron haberse visto sucediendo hace 300 años desde la Tierra.

 

 

Cuando los fotones de rayos X alcanzan la nube, colisionan con los átomos de hierro y envían lejos a los electrones cercanos a los núcleos atómicos. Cuando otros electrones rellenan estos huecos, los átomos de hiero emiten rayos X. La nube regresa a su estado inicial una vez que el latido de rayos X la ha atravesado y prosigue su camino.
 
 Sorprendentemente, una región en Sagittaruis B de sólo 10 años-luz varió su brillo de forma considerable en cinco años. Estos destellos se denominan "ecos de luz". Las observaciones del satélite Suzaku para resolver la línea espectral de rayos X del hierro resultaron cruciales para eliminar la posibilidad de que los ecos de luz fueran causados por algunas partículas subatómicas. El Suzaku, lanzado en 2005 y gestionado por la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA) es el quinto de una serie de satélites japoneses dedicados al estudio de fuentes celestes de rayos X. El "encendido y apagado" de esta nube a lo largo de 10 años ha permitido rastrear la actividad del agujero negro hace 300 años, cuando mostró tal actividad que su brillo superaba en un millón de veces al actual. Se había desencadenado entonces una inmensa llamarada en este lugar del centro de la Vía Láctea.

 

Este nuevo estudio fue posible a partir de las investigaciones de varios grupos pioneros en la técnica del eco de luz. El año pasado otro grupo liderado por un investigador que ahora trabaja para el Caltech, en California, utilizó las observaciones de ecos de luz de rayos X del satélite Chandra para desvelar que Sagittarius A* tambien generó una potente explosión hace 50 años, unos doce años antes de que los astrónomos contaran con satélites capaces de detectar rayos X procedentes del espacio exterior. No obstante, el flash de hace 300 años brilló diez veces más.
 
 El centro galáctico se encuentra a unos 26 000 años-luz de la Tierra, lo cual significa que cualquier acontecimiento que observemos en este lugar ocurrió hace 26 000 años. Los astrónomos carecen aún de una comprensión detallada del motivo por el que Sagittaruis a* varía tanto en su actividad. Una posibilidad es que hace varias centurias el gas expulsado por una supernova acabara siendo absorbido por el agujero negro, desencadenando un periodo de frenesí alimentario que despertó al agujero negro de su sueño y produjo un inusitado destello.

(ESA)

SUPERNOVA A LA VISTA!!!

Escrito por astroelche 22-05-2008 en General. Comentarios (0)

Nunca se había visto cómo mueren las estrellas; cómo empiezan a expulsar energía al espacio tras colapsar por sus propias fuerzas gravitatorias y se convierten en objetos más brillantes que mil soles llamados supernovas, hasta que al fin estallan y arrasan con todo lo que encuentran en su rincón de la galaxia.

 

Imagen del 'Swift' de la galaxia 'NGC 2770' con dos supernovas, 'SN 2007 UY' y la recién nacida 'SN 2008 D'. Junto a ellas, una antigua supernova detectada en 1999, ya extinta. (Foto: NASA)

El satélite de la NASA 'Swift', cuya especialidad es detectar las súbitas explosiones de rayos gamma que a veces se producen en el cosmos, ha descubierto por primera vez los primeros pasos de una supernova. O, si se prefiere, los últimos estertores de una estrella.

El nuevo objeto estelar, que ha sido bautizado con el código 'SN2008D', se presenta en la última edición de la revista 'Nature', y permitirá a especialistas de todo el mundo entender mejor todos los procesos que llevan a la muerte de una estrella.

Aunque se pueden detectar supernovas aun en galaxias muy lejanas, estos eventos son relativamente raros en el cosmos. Además, los astrónomos sólo habían logrado hasta ahora estudiar explosiones de estrellas cuando el proceso ya se encontraba en plena ebullición, pasadas horas, días o incluso semanas desde que se originaron.

Por puro azar (si es que tal cosa existe), un grupo de investigadores encabezados por Alicia Soderberg, de la Universidad de Princeton, han logrado ahora observar los primeros destellos de la estrella en su fase moribunda, gracias a que ya estaban estudiando otra supernova, originada varios meses antes, en la misma galaxia.

Normalmente, sólo ocurren unas pocas supernovas al siglo en cada galaxia, pero en esta ocasión ha habido suerte: "Estábamos en el sitio justo, en el momento justo, con los telescopios adecuados, y hemos sido testigos de la historia", señala Soderberg.

30 veces la masa del Sol

La estrella que ha dado lugar a la supernova tiene una masa 30 veces superior a la del Sol, pero un tamaño (radio) igual o incluso menor, según estiman los expertos. Cuando los científicos del 'Swift' observaron el estallido y dieron la voz de alarma, el pasado mes de enero, otros telescopios de todo el globo, como el gigantesco (ocho metros) 'Gemini' de Chile, se unieron enseguida a la observación.

La nueva supernova, situada en la galaxia 'NGC 2770', es también la más cercana que se ha detectado hasta ahora durante su fase de explosión.

Las supernovas ocurren cuando una estrella masiva, como nuestro propio Sol, agota el combustible nuclear que la mantiene activa y las inmensas fuerzas gravitatorias que ejerce hacen colapsar su materia en un objeto llamado estrella de neutrones, mucho más denso y pequeño e incapaz de emitir la radiación suficiente para calentar planetas habitables en su entorno.

El Sol también sufrirá este colapso algún día. Pero será dentro de miles de millones de años, así que quizás estemos a tiempo de buscar un plan B, si aún seguimos por aquí.

 

(El Mundo)

 

UN TERMÓMETRO A LARGA DISTANCIA

Escrito por astroelche 15-05-2008 en General. Comentarios (0)

Primera medida precisa de la temperatura de radiación de fondo del Universo distante.
Los astrónomos usaron el VLT de ESO para detectar por primera vez en el ultravioleta la molécula de monóxido de carbono en una galaxia a casi 11 mil millones de años luz. Esta detección les permite obtener la medición más precisa de la temperatura cósmica a esa época remota.

ESO PR Photo 13a/08

El equipo de astrónomos apuntó el espectógrafo UVES del Very Large Telescope (VLT) de la Organización Europea para la Investigación en el Hemisferio Sur (ESO) por más de 8 horas a una bien escondida galaxia cuya luz tardó 11 mil millones de años en llegar a nosotros, eso es casi 80% de la edad del Universo.

La única forma de ver esta galaxia es por la impresión de su gas que deja en el espectro de un cuásar aún más lejano. "Los cuásares son usados aquí sólo como balizas en el Universo muy distante. Las nubes de gas interestelar en las galaxias, localizadas entre los cuásares y nosotros en la misma línea de visión, absorben partes de la luz emitida por los cuásares. El espectro resultante presenta consecuentemente "valles" oscuros que pueden ser atribuidos a elementos bien conocidos y posibles moléculas", explica Raghunathan Srianand, quien lideró al equipo en las observaciones.

Gracias al poder del VLT y una cuidadosa selección del objetivo -seleccionado entre casi diez mil cuásares- el equipo fue capas de descubrir la presencia de hidrógeno normal e Hidrógeno molecular deuterado (H2, HD) y moléculas de monóxido de carbono (CO) en el medio interestelar de esta remota galaxia. "Esta es la primera vez que estas tres moléculas han sido detectadas en absorción en frente de un cuásar, una detección que ha permanecido elusiva por más de un cuarto de siglo", dice Cédric Ledoux (ESO), miembro del equipo.

El mismo equipo ha roto el récord para la detección más distante de hidrógeno molecular en una galaxia que vemos tal como era cuando el Universo tenía menos de 1.5 mil millones de años.

El gas interestelar es el reservorio del cual se forman las estrellas y como tal es un componente importante de las galaxias. Es más, como la formación y el estado de las moléculas son muy sensibles a las condiciones físicas del gas, que a su vez depende de la tasa a la que se forman las estrellas, el detallado estudio de la química del medio interestelar es una herramienta importante para entender cómo se forman las galaxias.

Basados en su observaciones, los astrónomos mostraron que las condiciones físicas predominantes en el gas interestelar en esta remota galaxia son similares a lo que es visto en nuestra galaxia Vía Láctea.

Pero lo que es más importante, el equipo fue capaz de medir con la mejor precisión a la fecha, la temperatura de la radiación de fondo cósmica en el Universo remoto. [1] "A diferencia de otros métodos, medir la temperatura de fondo cósmica usando la molécula de CO involucra muy pocas suposiciones", declara el coautor Pasquier Noterdaeme.

Si el Universo se formó en un "Big Bang", como la mayoría de los astrofísicos infieren, el fulgor de esta bola de fuego primigenia debió de ser mucho más caliente en el pasado. Eso es exactamente lo que se encontró en las nuevas mediciones. "Dada la actual medida de temperatura de 2.725 K, uno esperaría que la temperatura 11 mil millones de años atrás fuera de unos 9.3K", dice el coautor Patrick Petitjean. "Nuestro conjunto de observaciones nos permite deducir una temperatura de 9.15K más o menos 0.7K, en excelente acuerdo con la teoría".

"Creemos que nuestro análisis es pionero en estudios de química interestelar con un gran corrimiento al rojo y demuestra que es posible, junto con la detección de otras moléculas como HD o CH, usar la química interestelar para abordar importantes asuntos cosmológicos", añade Srianand.

(ESO)